El mundo de la moda, de las marcas, es el camino para tener un estilo de vida coherente con aquello que pensamos y hacemos en otras facetas de la vida.
Mi nombre es Virginia. Me considero un poco nómada, y ahora vivo en Madrid. Crecí con el privilegio de viajar a otros países y observar otras culturas, colores, sentir nuevos aromas, tocar texturas, en cada mercado, cada puerta, cada artesano. Descubrí que el mundo es un lugar lleno de paradojas, imperfecciones y belleza. Me gusta mucho la palabra resiliencia. Nos conecta con la capacidad que tenemos los seres humanos de sacar lo mejor de nosotros en momentos complicados. Es como una especie de renovación con el objetivo de llegar a ser mejor que donde uno estaba antes del cambio, de la transformación.

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Desde siempre he tenido esta fortaleza, unida a una gran capacidad de aprender y de asombro, así como energía para sacar adelante mis sueños y levantarme cuando me caigo, que es a menudo.

Yo quería ser bailarina, pero el sentido común de un amigo de mi familia creativa y de profesores me animó a estudiar empresariales a caballo entre Madrid y el norte de Inglaterra. Después trabajé un par de años para la Unión Europea. A los 21 años viajando por la India y Nepal decidí que de alguna manera quería cambiar el mundo, hacer algo para mejorarlo (lindas utopías de la juventud). Entonces me marché a Amsterdam para estudiar un Master en Relaciones Internacionales, especializándome en Desarrollo Sostenible. Lo que significa, sencillamente, poder generar crecimiento económico teniendo en cuenta factores sociales y medioambientales. Luego os cuento más sobre ello.

virginia-abascal-02La posible conexión entre el crecimiento empresarial con el cuidado del entorno social y del planeta, cambió para siempre mi percepción del mundo y me ha marcado desde entonces, cada día.

Tuve la oportunidad de trabajar en la Oficina Comercial de la Embajada Americana en Madrid, ayudando todo tipo de empresas a exportar su producto o servicio en España.

Pero tras unos años de gran aprendizaje, sentía cada vez más que quería emprender, tener mi propia empresa, y canalizar toda la creatividad que me mantenía despierta por la noche soñando con hacer algo no solo bonito, sino interesante.

Entonces fundé Verdeagua Alhajas, una empresa pequeña donde daba rienda suelta a mi creatividad, a la necesidad de crear y sentir la belleza de lo que observaba, materializándose en adornos femeninos, collares, pendientes y pulseras que han hecho felices a muchas mujeres. Trabajé junto con artesanos y orfebres expertos,  que trabajan cada pieza con amor y pasión. Piezas únicas, hechas a mano, sin prisa. Utilizando en cada una de esas piezas piedras naturales de colores indescriptibles, que conectan con las emociones profundas del ser humano.

Creé una marca que enamora, y que es sostenible. Durante 9 años la marca ha aparecido en prensa: Vogue, Telva, Woman, Mariclaire, Traveller Conde Nast, Yodona, Mujer Hoy… un sin fin de medios a los cuales estoy eternamente agradecida por su reconocimiento.

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El año pasado he completado un Master en Dirección de Marketing para empresas de moda y lujo, especializándome en moda sostenible. Por que pienso que nunca debo de dejar de aprender y de formarme. Igualmente, he tenido el privilegio de participar en la primera promoción del programa de Innovación Social, Sostenibilidad y Reputación en empresas de moda del ISEM (galardonado con el Premio Nacional a la Academia y la Cultura en el Sector de la Moda 2016).

Ahora, es el momento de un nuevo proyecto, y seguir el camino que empecé hace ya un par de décadas de cambiar un poquito el mundo…espero que me acompañéis y que veamos juntos como lo más pequeño se convierte en grande con amor, mucho esfuerzo y pasión.